La protección medioambiental en relación con el automóvil incluye todas las medidas para la protección y la conservación de las bases naturales de nuestras vidas. La protección medioambiental proactiva previene la aparición de influencias negativas tales como el ruido y las emisiones contaminantes, mediante la planificación previsora o nuevas tecnologías (pinturas hidrosolubles, gestión avanzada del motor, conducción económica). La protección medioambiental correctiva evita los efectos negativos de las condiciones existentes (tales como el tratamiento de aguas residuales, convertidores catalíticos, aislamiento acústico). En la industria automovilística, la protección medioambiental empieza durante la planificación y la construcción de un nuevo vehículo o planta de producción, y continúa hasta el reprocesamiento y reciclaje de los materiales previamente instalados o utilizados. También el conductor puede contribuir mediante una utilización económica y racional del vehículo. El objetivo de Volkswagen es reducir sus emisiones de CO2 hasta los 120gm/km. Para ello cada vehículo será entre un 10% y un 15% más eficiente. La marca hará una importante inversión en sus 94 plantas de producción para que estas sean un 25% más ecológicas.